Lo que escribo acá es una forma de descarga personal, No tiene intención de romantizar nada ni de buscar atención, solo es una manera de ordenar lo que pienso cuando me abruma.
En este texto notarán que otras personas se refieren a mí con pronombres femeninos, mientras que yo me refiero a mí mismo con pronombres masculinos. Esto se debe a que mi familia me conoce como una "chica". Solo quería aclararlo para evitar confusiones. Gracias♡
Mi conflicto con la comida empezó una noche en donde estábamos cenando cerdo con arroz en mi casa.
Todo estaba yendo normal hasta que se me ocurrió pedir otro plato de comida. (Pésima idea, al parecer)
Mi progenitora (que aún vivía en mi casa en ese tiempo) me gritó indignada:
"¡¿La podés cortar, Priscila?!"
"¡Si seguís comiendo así, vos te vas a convertir en cerda!"
Yo solo era un nene de unos 11 años que quería comer un poco más de su comida favorita, pero el comentario me hizo sentir mal, así que dije:
"Bueno, perdón. No como más, provecho"
Pero ella ya me había servido otro plato.
Yo me levanté de la silla e intenté dirigirme hacia mi pieza. Ella me agarró del brazo, me empujó hasta la silla, obligándome a sentarme. Me tomó por atrás de la cabeza y me acuerdo bien de sus palabras:
"¿Querías comer? ¡Comé, dale! Gorda asquerosa"
Mientras acercaba mi rostro al plato.
Sentí miedo y empecé a llorar, pero tenía que comer. Lo intenté, pero el momento hizo que sintiera asco hacia la comida.
Y ella no paró de juzgarme.
"¿Ves? No podés comer y todavía querés más, muerta de hambre"
Al final me mandó a mi pieza, donde lloré hasta quedarme dormido.
Después de eso evitaba comer. Mi método era dormir, dormir cada vez que sentía hambre. Estuve así unos días hasta que uno de esos días casi me desmayé, y también ese mismo día tuve mi primer atracón. Me sentí un asco.
Tuve que empezar a comer normalmente de vuelta cuando desperté una tarde y desde mi cuarto escuché a mi progenitora decirle a una de mis hermanas:
"Esa pendeja estúpida no come nada, duerme todo el tiempo para no comer, Se piensa que yo la voy a llevar al hospital si se enferma por hambre"
El único que sintió un poco de empatía por mí, el que sí me preguntaba "¿estás bien?" cuando notó que me negaba a comer, fue mi papá, que un día me dijo:
"No me importa si vos te comés toda la comida de la casa, hija. Quiero que comas, que estés bien"
Aunque fue un lindo gesto y yo aún aprecié bastante esas palabras, no pudo evitar que incluso a día de hoy controle cada bocado que doy, que coma ciertas cosas a escondidas por la vergüenza que me da, ni que en ocasiones donde no hay nadie en casa empiece a atacar cualquier alimento de la cocina con desesperación y después llore de la culpa.
No es de sorprenderse que haya desarrollado bulimia.