Lo que escribo acá es una forma de descarga personal, No tiene intención de romantizar nada ni de buscar atención, solo es una manera de ordenar lo que pienso cuando me abruma.
Te conocí de la forma más estúpida.
Una red social para adolescentes.
Vos tenías 16 y yo 13. De todas formas, iba a cumplir 14 ese año.
¿Qué más daba?
Vos eras de Guatemala y yo de Argentina.
Tuve que aprender que Argentina está 3 horas por delante de Guatemala.
¿Para qué?
Para hablarte.
De noche.
Ya que NUNCA me hablabas de día.
¿Te conectabas?
Sí.
Pero no me escribías.
Así que me quedaba despierto de noche. Me escribías a las 2 AM.
A veces no. A veces no aparecías, pero por las dudas esperaba hasta las 4 AM.
Pero si me bendecías con tu presencia, valía la pena.
Porque para mí, en ese entonces, lo eras TODO.
Me la pasaba para la mierda en ese tiempo, lo sabías.
Me hacían bullying, te lo conté.
Mi progenitora habia dejado mi casa, te lo conté
No tenia amigos, te lo conté
Te confié todo de mí.
Y me dijiste "fuerte".
Lo agradezco, porque realmente lo necesitaba.
Era alguien que solo había recibido golpes, así que cuando llegaste a darme una palmadita en la cabeza, lo creí el mejor momento de mi vida y a vos la mejor persona del mundo.
Eras perfecto.
Lo que teníamos, o al menos lo que yo creía que teníamos, era perfecto.
Te amaba porque eras lo mejor de mi mala vida.
Escuchábamos música, veíamos películas, me quedaba despierto hasta las 6 AM hablando con vos, mi persona favorita.
Lo hacía aun cuando a las 7 AM debía ir al colegio.
Y todo iba bien.
O sea, no necesitaba dormir tanto. Lo soportaba.
¿Por vos?
Soportaba cualquier cosa.
Incluso que defendieras a tu compañero de clase que consumia CP
Porque NADA ni NADIE me iba a quitar la imagen que me había hecho de vos.
Y eso es culpa mía.
Porque soy iluso.
Un pesado que te mandaba mensajes a cada rato.
Te harté.
Dejaste de hablarme por una semana y cuando volviste dijiste:
"Ya hablamos mucho."
No le di importancia.
Debí hacerlo.
Para prepararme para lo que sucedería un día antes de mi cumpleaños.
Dejaste de hablarme.
No peleamos.
No pasó NADA.
Solamente te fuiste.
Y yo, como siempre, esperé.
No viniste a las 2.
Me quedé hasta las 4.
No viniste a las 4.
"Se quedó dormido."
Idiota.
También soy eso.
Te esperé varios días.
Vi cómo te conectabas, pero no me hablabas.
"¿Qué hice mal?"
Me preguntaba mientras leía nuestra última conversación de principio a fin, arrepintiéndome de cada mensaje que mandé.
"Se habrá enojado por eso."
"Es mi culpa."
"Soy una mala persona."
¿Sabés qué también soy?
Sumisa.
Vos lo dijiste.
Y tenías razón.
Por vos lo era.
Así que lo que sea que me dijeras, yo lo hubiese hecho.
¿Que cambie algo de mí?
Obvio.
Lo que quieras.
¿Que no te gustó algo que dije?
Te ruego que me perdones.
¿Que te aburriste de mí y para que te quedes querés fotos mías desnudo?
Yo te las hubiese dado.
Porque te quería.
Quería que me quisieras.
Quería que te quedaras.
Pero no me dijiste nada.
No hubo un "hacé esto".
Y menos un "chau, descansa".
Ahora estás por ahí, viviendo tu vida sin mí en ella.
Sabiendo todos mis secretos.
O tal vez ya los olvidaste porque seguro nunca fui relevante para vos.
¿Sabés?
Me hubiese conformado con un "no quiero saber nada más de vos".
Incluso hasta con un "te odio" y que me bloquearas.
Nunca pude cerrar esto porque jamás tuvo un cierre.
Lo quería.
Quería una explicación.
Pero no la tuve.
Y jamás la tendré.
De igual forma, y aunque nunca leerás esto, espero que estés bien.
Espero que hayas logrado dedicarte al arte o hayas logrado ser ingeniero.
Lamento lo que sea que te haya molestado.
Y ahora, después de 4 años, al fin le doy un final a esta conversación.